miércoles, 11 de abril de 2012

Pensamiento Positivo

En más de una ocasión nos ha pasado que estando con un grupo de personas siempre hay alguien que destaca por su optimismo y sobre todo por la alegría o buena sintonía que desprende y por muy mal que esté tu energía se trasforma. Es como si te cargases las pilas.

Sin embargo, puede suceder lo contrario, que tú estés cargada de energía y actitud positiva y te encuentres en un entorno en el cual se te descargan las pilas.

Todo ello depende de la actitud con la que nos enfrentamos a la vida que elegimos nosotros. Si apuestas por la alegría y así lo trasmites en tu entorno los demás te verán con esa percepción optimista pese a las malas situaciones. Y aunque te surja un entorno negativo siempre primara por encima de todo lo positivo.

Solo tienes que seguir unas claves muy simples que con un poco de práctica se consiguen. Tan solo poniendo un poco de tu parte para desarrollarlas conseguirás ser más optimista.

A lo largo del día seguramente se nos presentan esos mágicos momentos. Suele ser cuando recordamos situaciones y buenos momentos vividos, que al recordarlos te carga las pilas de energía positiva.

También es cierto que esos momentos mágicos algunas veces no son tales, sino más bien negativos. Es tan simple como darle la vuelta a la tortilla. Porque no es bueno recrearnos en lo que nos duele o no nos gusta o en todo lo que nos ha resultado negativo.

Todas las personas tenemos un modo de cargarnos las pilas positivamente, cada persona es un mundo y aplica sus métodos. El deporte, la música, una película o incluso escribir. Tan sólo tienes que saber qué es lo que te hace sentir bien y practicarlo, notarás como cualquier problema desaparece por momentos.

Una buena terapia igualmente o una de las principales claves es rodearte de personas optimistas. Y sobre todo procura comunicarte con los demás sin enfados, sin conflictos y sin nada que altere la quietud. Si fueras con esta actitud negativa, piensa que lo contagiarás en tu entorno y lo que puede ser una buena conversación quedará relegado a frases negativas y conflictivas.

El mejor ejemplo para comprobar cómo se absorbe o se trasmite las energías es en los niños. Son como las esponjas. Sabemos que es difícil pensar muchas veces en positivo, pero intentarlo no nos cuesta más que unos minutos.