miércoles, 22 de febrero de 2012

Mujer de hoy

Hacia los años ochenta se creía que la estructura piramidal en las organizaciones era insustituible. En este ambiente, la mujer se vio obligada a elaborar su propio esquema de liderazgo recurriendo en la mayoría de casos a la imitación del estilo masculino. Ello se debía en gran parte a la falta de otros modelos y la sensación de soledad en un mundo de hombres. 

Pero las actitudes de rechazo al liderazgo autoritario y jerárquico basado en el modelo patriarcal van en aumento, en pos de una mayor creatividad, sensibilidad y comunicación. Poco a poco se impone un sistema de organización más horizontal, en el que la multitud de perspectivas merecen total respeto, en un espacio más amigable. De hecho se trata de una tendencia social que se impone tanto en el ámbito laboral, como en el resto. 

De acuerdo con los expertos, las características del nuevo líder deben ser la franqueza, confianza, capacitación, comprensión elementos que forman parte de un estilo de pensamiento femenino. Es por ello que quizás ha llegado el momento en el que la mujer se encuentra mejor preparada que el hombre para ejercer este nuevo liderazgo, porque no tendrá que cambiar para dar respuesta a la demanda del mundo laboral.




Mientras que el hombre se orienta al cumplimiento de objetivos, la influencia interpersonal, la existencia de unas reglas claras y establecidas, la mujer da ejemplo, es abierta, pone atención a los detalles, a las relaciones entre personas, y organiza su tiempo para desarrollar su vida más allá del trabajo. Así, tanto hombres como mujeres pueden adoptar estilos complementarios que se retroalimentan, humanizando las organizaciones y acercando el ámbito privado al público. Un modelo en el que todos salimos ganando. 

Tal y como apunta la periodista Carmen García en su libro "Miedo a ser". "Las mujeres difícilmente aparecen con normalidad en las páginas de economía, a pesar de que, según la lista Forbes, de las empresas más ricas del mundo, 25 mujeres están entre los 100 primeros puestos. Las mujeres acostumbramos a hacer las cosas de manera que parezcan fáciles, estamos acostumbradas a resolver diferentes problemas simultáneamente y el objetivo que perseguimos está en la resolución del problema, no en alardear de ello. Tanto en la esfera privada como en la pública, esta actitud hace que nuestra labor esté siempre al servicio de alguien, quien, probablemente, recogerá los méritos".




Quizás ya sea hora de hacer las cosas de otra forma. Confiando en nuestras capacidades, y nuestra propia visión, aportamos opciones que nos ayudan a resolver conflictos y adaptarnos a nuevos retos.


Giselle González Riva
Asesora de Imagen y Personal Shopper
www.gigi-riva.com